Ala diestra. Feliz Navidad señores diputados. Por: Octavio Corvera.

, Opinión

 

Ala diestra.

Feliz Navidad señores diputados.

 

Se acerca el fin de año, 10 días para llegar al fin del complejo 2016. Un año sin duda complicado para el país porque durante casi todos los 12 meses la incertidumbre económica se hizo presente en las decisiones gubernamentales que, dicho sea de paso, casi siempre resultaron desatinadas. Es cierto que no se puede ser responsable por ignorar el futuro, sin embargo, no es complicado tomar medidas basadas en lo que la realidad va mostrando día a día y, el panorama internacional que se muestra a diario nos hace observar que el país no puede mal gastar los recursos captados.

Lo anterior porque para este año que termina, los diputados federales se aprobaron un bono navideño de 150 mil pesos bajo la partida denominada “Asistencia legislativa”. Es cuando nos preguntamos: ¿Acaso es muy difícil pensar o reflexionar en que el país necesita gastar en otro tipo de cosas, vamos, en otras prioridades?

Si las decisiones del ejecutivo han dejado mucho que desear en las que las teorías para explicar su pésimo actuar van y vienen (que si está solo, que si lo han traicionado, o que si no tiene la capacidad o quizá está enfermo), las últimas de nuestros “representantes”, los diputados federales, no son muy diferentes: ausencia de leyes para fomentar nuevas empresas, para abatir la corrupción e impunidad o crear leyes fiscales sencillas y útiles. Su función principal es ser el contrapeso natural que ayude al Presidente a gobernar mejor pero ¡vaya sorpresa! los legisladores también parecen estar ausentes del país en el que viven.

México pasa por una de sus peores crisis de gobernabilidad, además estamos en un riesgo constante de padecer otra devaluación económica fuerte a fin del sexenio presidencial y lo menos que esperamos son acciones solidarias hacia los ciudadanos; ya no decir legislar para enfrentar los problemas que se vienen o que se viven a diario sino simplemente un comportamiento solidario porque pareciera que no saben de ciudadanos que ante la falta de políticas públicas correctas y atinadas padecen la falta de empleo, la escasez de medicamentos en el sector salud o la desesperación porque el poder adquisitivo se va perdiendo.

Causa mucho daño la falta de educación en las funciones legislativas porque los resultados son estos: legislaturas inútiles o, por el contario, sobre regulaciones por no saber echar andar lo ya redactado, legislar por legislar.

Sobra decir que esto trae como consecuencia un rechazo absoluto hacia la clase política y a la política en general. Donde lo peligroso no se percibe pero la indiferencia hacia todo lo político orilla al país a ser gobernado por cada vez un grupo más reducido, tomando decisiones azarosas que nos conducen a una crisis generalizada. Ahora empezamos a entender aquellos comentarios en los que se aplaudían las agresiones a la senadora Ana Gabriela Guevara; la mayoría opinamos que no podían caber bajo ninguna circunstancia pero ahora podemos entender un poco la razón del ánimo social.

 

Roger Bartra lo describe perfectamente bien al afirmar que “…la corrupción es el principal problema de México, donde hay “una clase política de bajo nivel” que se ha ganado “a pulso” el desprecio de la población.” Será tarea de los partidos políticos afrontar el problema; capacitar a sus legisladores para tener legislaturas más productivas y más cercanas a la ciudadanía.

 

Esperemos el 2017 no sea tan complicado como se pronostica pero por vía de mientras, ¡Feliz Navidad señores diputados!

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